Saúl
El sol apenas había comenzado a alzarse sobre la espesura cuando toqué a la puerta del pequeña habitacion de Mari. Había sido habilitado para que ella tuviera su espacio, y aunque no esperaba que estuviera despierta tan temprano, una voz firme y clara desde dentro me sorprendió.
—Pasa, ya estoy lista.
Abrí la puerta y lo primero que vi fue luz… y no solo la que entraba por la ventana. Era ella.
Mari estaba de pie, con el cabello recogido en una trenza suelta que le caía sobre un hombro. V