Azura
Su calor me rodeaba. Su aroma, a bosque, a tormenta, a hogar, me invadía cada fibra del ser. Nunca me había sentido tan segura, tan... amada. Grayson me acunaba contra su pecho fuerte y cálido, su respiración profunda vibraba en mi oído, calmándome.
Sus dedos trazaban caminos perezosos sobre mi espalda, cada caricia era un canto de amor silencioso. Y de pronto, algo en mí despertó. Una chispa. Un deseo de corresponder. De no ser solo protegida, sino también... de protegerlo, de adorarlo.