Grayson
El calor de su piel aún ardía en mis manos. Su aroma, impregnado en mi piel como una maldición deliciosa. La vi marcharse junto a Sarita después de nuestro momento… nuestro primer verdadero momento.
Le dije que podía salir, que se tomara su tiempo.
Pero Drux no estaba de acuerdo.
—"¡Extraño a mate! ¡Humano estúpido, ve a buscar a mate! No quiero dejarla..." —lloriqueaba una y otra vez en mi cabeza, como un cachorro abandonado.
—"Drux, silencio. Necesito pensar," gruñí internamente, mas