La mañana siguiente, Clara despertó con el aroma cálido del café envolviendo la casa. Los rayos del sol se filtraban suavemente por las cortinas, pintando líneas doradas sobre las sábanas. Se desperezó lentamente, con el cuerpo aún algo pesado por la carga emocional del día anterior. La reunión había removido recuerdos que creía haber dejado atrás, y aunque hubo momentos agradables, no podía dejar de pensar en Natalia.
Al entrar en la cocina, encontró a Lucas junto a la cafetera, sirviendo dos