Después de la celebración de Año Nuevo, Clara y Lucas se sintieron más conectados que nunca. Habían aprendido a apoyarse mutuamente y a ser vulnerables, lo que había fortalecido su relación de maneras que nunca imaginaron. Esa noche, mientras estaban acurrucados en el sofá, rodeados de mantas y el suave resplandor de una lámpara, Clara propuso una actividad que había estado pensando.
—¿Qué te parece si hacemos una lista de nuestros sueños y aspiraciones? Quiero saber qué hay en tu corazón —sugi