Ese viernes, Clara había invitado a su mejor amiga, Marta, a pasar el día con ella en el pueblo. Desde la universidad habían compartido todo: alegrías, penas, sueños, desilusiones. Marta había estado a su lado en cada etapa importante de su vida, y no podía imaginarse esta última sin ella. Compartir los preparativos de la boda con su amiga era casi una necesidad emocional. Quería que viera lo que estaban construyendo, y que formara parte de ello.
Tras un almuerzo en un pequeño café frente al ma