Los días continuaban su curso, y con ellos, los preparativos para la boda seguían avanzando con entusiasmo. Cada decisión que tomaban traía consigo una mezcla de emoción y responsabilidad, y Clara sentía que su sueño tomaba forma poco a poco. En esta ocasión, tocaba definir uno de los aspectos más importantes del gran día: el menú del banquete.
Ambos querían que la comida fuese una experiencia inolvidable para sus invitados, algo que representara no solo el lugar donde celebrarían su boda, sino