La mañana siguiente amaneció con un cielo despejado y una brisa suave que entraba por la ventana del dormitorio, acariciando las cortinas. Clara se despertó con una mezcla de emoción y nervios. Hoy era el día en que comenzaría la búsqueda de su vestido de novia. La idea la llenaba de ilusión, pero también traía consigo una ansiedad suave y persistente. Ese vestido no sería una prenda cualquiera: era la manifestación tangible de un sueño que había imaginado desde niña.
Después de ducharse y pone