Al día siguiente, Aurora se detuvo frente al espejo, vestida con un traje formal negro de corte impecable. Su rostro estaba maquillado con precisión, sin excesos, lo justo para transmitir un mensaje claro: estaba lista para volver a luchar. Pero esta vez, su batalla ya no era para defender una posición.
Era para recuperar todo lo que Sebastian intentaba arrebatarle, incluido Leon.
—A partir de hoy, registraremos en secreto cada movimiento de Sebastian. Quiero acceso a todos los datos de los inv