Unos días después de que Leon contactara en secreto a Damian, Sebastián comenzó a notar un cambio inquietante. Leon parecía más alegre e incluso a veces tarareaba mientras pintaba o jugaba en la esquina de la sala.
Para Aurora aquello era una buena señal, pero para Sebastián era una alarma de peligro. Sabía que ese cambio no se debía a él. Ni a Aurora. Sino a Damian, y eso no podía permitirlo.
Aquella tarde, Aurora estaba reunida con los ancianos de la manada mediante una videollamada en el des