Ya casi era medianoche cuando Aurora terminó de dormir a Leon. Damian estaba sentado en el despacho, mirando los documentos que aún no había tenido tiempo de leer. Cuando Aurora salió del cuarto de Leon, Damian la llamó.
—¿Podemos hablar un momento? —preguntó Damian.
—¿Sobre qué?
—Sobre ti. Hay algo que quiero preguntarte.
Aurora alzó una ceja. —No estoy escondiendo nada.
—Ese es el problema. Antes, cada vez que discutíamos, te enojabas, llorabas. Ahora sonríes y pareces tranquila.
Aurora soltó