Entramos en el hospital y vamos a la habitación donde está ingresada Alice. Cojo a Bruninho en brazos. Entramos en la habitación. Alice tiene los ojos rojos, cara de quien ha llorado bastante. Está mirando por la ventana.
—Hija, hemos llegado —dice Celina, con la voz suave.
Sigue mirando por la ventana.
—¿Mamá? —llama Bruninho, con la voz baja. —¿Mamá? ¿Mamá?
Entonces, ella mira, ya con los ojos llenos de agua, y extiende los brazos hacia Bruninho.
—Ven, mi amor —dice ella, con la voz entrecort