A través del teléfono, la voz de Hans hacia Esperanza resonó con ternura y paciencia:
—Mañana tengo una videoconferencia, puedes ir con tu mamá. Pediré a Rodrigo que las lleve.
Esperanza frunció los labios ligeramente, sintiéndose un poco decepcionada, pero aún así respondió:
—Está bien, papá. La próxima vez tendrás que venir con nosotras, ¿vale?
El hombre respondió con un suave "Mmm" y no dijo nada más.
Esperanza continuó la conversación por la llamada con Dafne:
—Mamá, ¿a qué hora nos veremos