Ordenaron unos churros con chocolate y dos tazones de fideos con carne de res. Esperanza disfrutaba tanto de la comida que ya tenía toda la boquita sucia.
De repente, preguntó con curiosidad:
—Mamá, ¿de verdad soy hija biológica de papá?
—¿Qué? —se sorprendió Dafne.
—Soy muy habladora, me encanta comer churros con chocolate. ¡Pero papá puede pasar todo el día en casa sin decir una palabra! Mamá, ¿es papá normal?
Dafne se rio por sus palabras:
—Tu papá siempre ha sido más tranquilo y no tan abier