CAPITULO XXXII

Anfisa había aprovechado que Thomas se había integrado a un grupo de hombres y ella había ido por un poco de agua para tomar distancia de él, buscando con quien incluirse con ella pero los grupos parecían cerrados.

Salió del salón principal con pasos ligeros, esquivando a los invitados que charlaban animadamente entre sí. Su vestido, largo y ajustado, rozaba el suelo con elegancia, pero ella no lo notaba. Su mente estaba atrapada en un remolino de pensamientos mientras se dirigía hacia el balcó
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Lupita Quevedo QuevedoDios mío, a ver qué pasa en el siguiente
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