La morgue estaba silenciosa, el aire denso, casi pesado. Thomas caminaba por el pasillo con su rostro impasible, pero por dentro sentía una mezcla de incomodidad y curiosidad. Los detectives que lo acompañaban murmuraban entre sí mientras avanzaban hacia la mesa de autopsias. Allí, tendido bajo una sábana blanca, estaba el cadáver de alguien que conocía de sobra.
Pero algo no cuadraba. El hombre que antes había sido conocido por su cabello versátil y su sonrisa maníaca, ahora presentaba un ca