CAPITULO XLIX

El suave resplandor de la pantalla iluminaba el rostro de Thomas en el estudio, sus ojos fijos en el monitor mientras observaba a Anfisa. Ella no sabía que estaba siendo observada, y Thomas apenas respiraba, atento a cada movimiento suyo. El brillo de la luz en su rostro reflejaba una tensión que solo él podía sentir. No podía apartar la vista, pero cuando vio que Anfisa comenzaba a desvestirse lentamente, una sacudida interna lo hizo reaccionar. Cerró los ojos por un momento, como si intentara
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