La puerta se cerró con un clic suave, y el silencio volvió a llenar la habitación.
Anfisa abrió los ojos lentamente, como si temiera que el mundo hubiera cambiado mientras fingía dormir. Aún podía sentir el olor de él en las sábanas, el calor de su cuerpo en la piel, el cosquilleo en sus labios donde la había besado al despedirse cuando Henry lo llamó. Thomas había intentado despertarla con susurros y caricias, pero ella se mantuvo inmóvil, fingiendo estar demasiado agotada para responder. No e