Enzo
—No lo entiendo, esto tiene que ser falso —digo para mí mismo.
—No lo es, son mis memorias, pude acceder a ellas luego de descubrir quién soy en realidad.
—¿Cómo sé que no las estás manipulando para hacerme creer algo equivocado de mis padres?
—Todavía no has visto todo —señala con un movimiento de su cabeza hacia el frente.
Cuando me giro, la escena ha pasado a la oscura noche. En el bosque todo está en una aparente calma y un silencio espectral que hiela la sangre. Las luces de la cabaña