Enzo
Las garras de Vincent, o, mejor dicho, Ryko, se clavan en mi nuca sin tener la oportunidad de que pueda evitarlo. De inmediato un dolor abrazador me recorre la espina dorsal, y siento que se me va a partir en dos en cualquier momento.
Esto me recuerda de inmediato a lo que sucedió en el bosque aquella vez. Ahora no me queda dudas de que fue él quien lo hizo, de ese modo logró meterse en mi cabeza.
Intento rechazarlo, expulsarlo de mi mente, pero no puedo. En este estado soy demasiado vulne