El Gran Salón de la manada Sol Naciente lucía sofocante. La Gran Cumbre de Alfas había congregado a los líderes más poderosos de la región, pero la atmósfera no era de festividad, sino de viva preocupación. Las enormes lámparas de araña proyectaban sombras alargadas sobre las paredes de piedra, iluminando los rostros tensos de los ancianos del consejo y de los caudillos militares.
En la cabecera de la mesa principal, ocupando el trono del Alfa, se encontraba Damien Blackwood. Sin embargo, poco