Los días posteriores al incidente transcurrieron bajo una aparente normalidad que engañaba a cualquiera que no supiera leer entre líneas. En la superficie, los ministros asistían a las reuniones habituales, los comandantes informaban sobre las patrullas fronterizas y los ciudadanos disfrutaban de la prosperidad económica que la unificación había traído consigo. Sin embargo, en los pasillos privados del ala oeste, la tensión se podía cortar con un cuchillo de plata.
Elena y Alexander habían est