Tres años transcurrieron desde la noche en que Elena dejó atrás los valles helados de la manada Sol Naciente. Tres años en los que el mundo creyó que la humana sin lobo había perecido congelada en las profundidades del Bosque Susurrante. La realidad, sin embargo, era sumamente distinta.Elena vivía ahora en Oakhaven, la gran metrópoli neutral erigida en la convergencia de tres grandes dominios. Oakhaven era un crisol de culturas: humanos, mestizos y licántropos de diversas manadas convivían bajo leyes estrictas que prohibían los abusos de poder territorial. En ese escenario vibrante y lleno de vida, Elena había adoptado el apellido de su madre, Vance, y se había construido una existencia sólida, pacífica y autosuficiente.Ocupaba el puesto de archivista principal en la Gran Biblioteca de la Ciudad, un imponente edificio de arquitectura victoriana con techos altos, ventanales de cristal emplomado e infinitas estanterías que albergaban siglos de historia, tratados de paz y tomos de magi
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