*—Dominick:
No podía seguir aguantando.
Dominick soltó un suspiro pesado y se pasó una mano por el rostro, intentando recobrar la calma. Su piel estaba caliente, demasiado, como si el aire húmedo de la villa se hubiera vuelto un horno… o tal vez porque su Rut estaba a la vuelta de la esquina y cada fibra de su cuerpo lo estaba preparando para desbordarse. Sus pupilas doradas se contrajeron con fuerza, clavadas en Callum, que seguía tendido en la cama con esa sonrisa de tentación que no ayudaba