*—Callum:
Era lunes. Hora de regresar a la vida real.
Después de pasar varios días entre caricias, orgasmos y confesiones susurradas en la penumbra, Callum y Dominick sabían que el refugio de su burbuja privada llegaba a su fin. Tocaba volver al trabajo. A las miradas. A los rumores.
Los hermanos Delacroix habían emitido un comunicado oficial para justificar la ausencia del presidente de la empresa y su asistente personal: Dominick había entrado en Rut y, accidentalmente, había lastimado a Call