*—Dominick:
Este era el momento.
Dominick inspiró hondo cuando las puertas del ascensor se abrieron con un suave ding. Ambos salieron al pasillo silencioso. Solo había dos apartamentos por piso y Callum se detuvo frente a la puerta de la derecha. Ese era el lugar donde vivía y detrás de esa puerta, sus amigos.
Después de pasar la tarde juntos en casa, haciendo el amor una y otra vez, disfrutando de la compañía del otro, habían tomado una decisión: dejar de correr. Era hora de enfrentar a