*—Dominick:
No sabía cuánto tiempo había pasado, pero su teléfono vibró con la alarma del calendario. Era la señal de la reunión con el señor Bates. Miró la pantalla, eran las diez y cuarenta y cinco. Dominick suspiró pesadamente, deseando no tener que asistir, pero su hermano no estaba disponible y Nicole no estaba capacitada para manejar ese tipo de trámites. Estaba solo en esto.
A regañadientes, se obligó a levantarse de la silla, con la respiración aún acelerada. Aprovechó esos quince minuto