*—Callum:
Las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus mejillas, calientes, incontrolables. Callum sollozó, roto, al darse cuenta de que su cuerpo jamás volvería a ser el mismo. Esa parte de sí, la que durante años había protegido con uñas y dientes, se desmoronaba ante sus ojos. Su transición a omega estaba a punto de completarse… y ya no había marcha atrás.
El pánico lo envolvió como una tormenta. Su mirada temblorosa se clavó en Dominick, que no apartaba los ojos de él.
Que él estuviera ahí,