*—Dominick:
Esta vinculación iba a acabar con él.
Dominick se acostó en su cama, sintiendo todo el peso del mundo aplastarlo contra el colchón. Su cuerpo dolía, sus extremidades estaban entumecidas, y la fiebre lo consumía como un incendio voraz. Podría haberse engañado, decir que era un resfriado o cualquier otra enfermedad común, pero no era así.
Sabía exactamente qué era: era el precio de estar separado de su omega. De no poder beber de sus feromonas. De no poder unirse como la naturaleza di