*—Callum:
Estaba recogiendo los pedazos de su vida.
No fue fácil. Todavía había días en los que despertaba bañado en sudor, con el corazón latiendo desbocado y la mente repitiéndole que todo había sido una pesadilla, pero luego sentía la punzada extraña en la parte baja del vientre, ese dolor sordo y latente que no existía antes, o el ardor leve en su columna, justo donde ahora sabía que las glándulas secundarias se estaban activando. Y entonces entendía que no, no era un mal sueño.
Era real. Es