Subtítulo:
“Hasta los exiliados tienen una manada.”
La sala olía a madera húmeda, incienso y metal. No era un lugar acogedor, pero tampoco amenazaba. Había en el aire una mezcla de solemnidad y resistencia, como si cada rincón respirara historia. Ariadna mantenía la mirada en el anciano que había hablado. Su voz seguía vibrando en su pecho, como si sus palabras hubieran despertado algo en ella.
—¿Qué quiere decir con eso? ¿La elegida de qué?
El anciano se acercó, lento pero firme. Su piel curt