Capítulo 48.
Capítulo 48
Arya.
Dorian se marchó de la habitación dejando tras de sí un silencio que pesaba más que su presencia. Me toqué los labios, que aún palpitaban por su beso, y sentí mucha rabia contra él, pero sobre todo contra mí misma.
La vulnerabilidad era un lujo que no podía permitirme en esta mansión de espejos y dagas ocultas.
Me acerqué a la cama donde Kael y Elian dormían abrazados. Su respiración era acompasada, pero algo en el ambiente me hizo detenerme. Un rastro casi imperceptible, un dulzor artificial que no pertenecía al olor de las sábanas limpias ni al incienso del pasillo.
Fruncí el ceño y me acerqué a la rejilla de ventilación. Al inhalar profundamente, el corazón me dio un vuelco.
—Belladona... —susurré.
No era el tónico tosco que habían usado con Thane. Esto era un extracto concentrado, vaporizado para ser inhalado. Una sustancia silenciosa que detendría los pequeños corazones de mis hijos antes del amanecer.
Tapé la rejilla con una manta empapada en agua y alcohol.