Capítulo 49.
Capítulo 49
Arya.
La luz del amanecer se filtró por los ventanales de los aposentos de Dorian, pero no trajo calma.
Él seguía sentado en el sillón con su espada sobre las piernas. Tenía esa mezcla de protección feroz y terquedad absoluta que lo hacía parecer invencible, aunque supiera que esta mansión lo estaba devorando por dentro.
—No podemos seguir así, escondiéndonos como si hubiéramos cometido un crimen —dijo Dorian, poniéndose de pie—. He convocado un banquete para esta noche. Presentaré