Capítulo 45.
Capítulo 45
Arya.
El caos estalló en la plaza, pero en el balcón el tiempo se detuvo. El humo del laboratorio teñía de negro el cielo, pero Rick no apartó la daga. Vi en sus ojos el brillo del fanatismo; para él, esto ya no era una prueba, era una cacería.
—¡Rick, no! —rugió Dorian, lanzándose hacia él, pero el anciano fue más rápido.
Primero tomó la mano de Kael. El niño apretó los labios, valiente como su padre, mientras la daga le abría la palma. Su sangre brotó roja, pero al contacto con la