Capítulo 26.
Capítulo 26
Dorian.
—¡Esto no es una negociación, Dorian, es un asedio! —rugió Caín, golpeando la mesa de mi oficina.
Hacía apenas unos minutos que se habían marchado los guerreros del Valle, dejando el sabor amargo de su maldita advertencia en mi boca.
Miré por la ventana del despacho. Las antorchas de los hombres de Baryon rodeaban la muralla como una serpiente de fuego en medio de la ventisca.
El Alfa del Valle no había venido por justicia. Sino por las minas de carbón del norte y los riscos de amatista que hacen de mi territorio la joya de la cordillera.
La desaparición de Arya no le causaba dolor en absoluto; solo le daba una oportunidad de oro para apoderarse de lo que siempre había codiciado.
—Mis hombres están débiles, Caín —dije, caminando hacia el balcón, sintiendo el peso de mi corona como si fuera de plomo—. Mas de dos meses de raciones cortadas. El invierno nos ha dejado sin defensa.
—Baryon no dejará sobrevivientes si toma el asentamiento. Si no luchamos lo perderemos t