Capítulo 144 —Odio, guerra y amor
Narrador:
La habitación seguía en calma. Sasha permanecía sentada junto a Eros, y él, aunque pálido, empezaba a recuperar ese brillo socarrón en los ojos. Tenía la cabeza apoyada levemente hacia ella, como si el contacto fuera su forma de mantenerse despierto. De sostenerse.
Azucena, a pocos pasos, simulaba revisar la planilla, ordenar algunos elementos en una bandeja médica. Pero en realidad, no se perdía ni una sola palabra.
—No olvides que tienes que cumplir