Capítulo 143 —La puerta de la habitación 217
Narrador:
La ambulancia avanzó por la ciudad como cualquier otra. Sin sirenas, sin luces. Solo el sonido discreto del motor y las indicaciones pausadas de Bernardo.
—Cuando entremos —dijo, sin mirar —mantenga la cabeza baja y camine detrás de mí. No salude a nadie. No mire de más. Si alguien la intercepta, yo hablo. Usted no existe.
Azucena asintió en silencio. Bajo la mascarilla, tenía la mandíbula apretada. Su respiración era pareja y controlada. Pe