Capítulo 105 —Las órdenes del Cuervo
Narrador:
El sol ya comenzaba a caer cuando Eros llegó al cementerio. La brisa era tibia, pero el ambiente se sentía tenso, como si el suelo supiera que algo importante estaba por suceder. Desde la entrada, se escuchaba el ruido de las máquinas trabajando: palas mecánicas, operarios moviendo tierra y tumbas siendo trasladadas con respeto, pero con prisa. El encargado del cementerio lo esperaba junto al portón, nervioso, pero más obediente que antes.
—Doctor