Un Salvatore ha caído.
El vampiro quería la rendición de los lobos, que se dejaran usar para alimentarlos, que fueran sus sirvientes, hacerles creer que sobrevivirían para después irnos desechando, y matarlos uno por uno.
Los valientes lobos gruñían a los enemigos. Los habían interrumpido en lo que hacían, llegando de sorpresa a atacarlos, pero eso no les iba a impedir recibirlos con ferocidad. Ellos estaban siempre listos para la batalla. — El imponente Alfa Salvatore
— ¡Pónganse de rodillas licántropos insi