Nos iremos contigo, papá.
La fiesta había sido un éxito, los cachorros fueron llevados a dormir cuando terminaron cansados de jugar y de comer golosinas.
Todos habían tenido un día agotador, se habían encerrado en sus habitaciones, solamente Alejandra seguía despierta sentada en la ventana admirando la luna. Lo mismo hacia el rey Salvatore.
El Alfa no podía dormir solo de saber que su luna le había aceptado una comida güera del castillo. Eso le daba esperanzas de poder reconquistarla.
Mientras que la luna se