Los esposos Romano vuelven a la mansión.
El Alfa Salvatore volvió de tomar un poco de aire, debía estar con su luna y arrullar a su cachorrita, solo que se encontró a uno de sus cachorros en la sala de estar.
El lobezno estaba recargado sobre sus brazos en el repozador, no se movía mucho, lo que extrañó al rey.
— Cachorro, ¿Qué estás haciendo aquí solo? ¿Por qué no estás con tus hermanos? ¿Te pegaron? — El rey enarcó una ceja esperando la respuesta.
— Ellos están en la habitación con mamá. Papá, a la tía Aria se la llevó el