Los celos del Alfa Petya.
Adisson no quiso escuchar a Petya, terminó yendo a su antigua casa, no era muy grande pero era acogedora, la recorrió un poco y los recuerdos de su niñez vinieron hasta ella.
La loba estaba triste, no le gustaba como se estaban dando las cosas con su compañero, parecía que no coincidían en nada, a él le gustaba que las lobas le coquetearan, y eso ella no lo iba a tolerar.
Adisson se acostó en su antigua cama y se quedó dormida, el embarazo la tenía muy somnolienta.
(...)
En el casti