La única dueña de mi corazón.
En el cuarto donde Joshino, su compañero se había ido a dormir con uno de sus amigos, eso porque el Alfa le pagó muy bien para que lo dejara a solas con la bella loba que lo estaba cuidando.
— ¿Oye Joshino, no te parece que Joana y Lorenzo ya se demoraron demasiado en volver? Ya te di de cenar, te limpié las heridas, te arropé, y quiero irme a descansar.
— Espero que tú hermano no se esté propasando con mi hermana, ya ves que muy buena fama no tiene. Para esta hora Joana ya debe de estar en