La petición de la luna Adisson.
Para cuándo la loba despertó, el Alfa ya tenía comida y bebida para ella, sabía que ella lo necesitaría.
— Bienvenida bella durmiente, ¿Cómo te sientes?
— Creo que un Alfa casi me mata con una flecha, y después... Después él me hizo el amor como un desquiciado... Y ahora me duele todo el cuerpo. Ah, y muero de hambre y de sed.
— Eso lo tengo solucionado, te traje un poco de venado y agua...
— ¿Agua...? — La loba frunció el ceño. — ¿No había algo más, vino tal vez?
— El agua está bi