El encuentro....
El pequeño cachorro lloraba a grito abierto a pesar de que su tío lo trataba de confortar. Más al escuchar la voz de su padre que todavía estaba convertido en lobo, él volteó a verlo.
El Alfa se transformó de nuevo, su mirada hacia el cachorro era calida.
— Lionel, ya pasó todo, estás a salvo, ya no llores, ven con papá. — El Alfa le extendió los brazos a su hijo.
— ¡Papá... Esa osa me quería comer, todavía soy muy pequeño para morir, si muero mamá se va a enfadar conmigo! ¡Buuuuu...!