Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo no corría, se licuaba en una agonía de metal y luz roja. El pitido del collar era un taladro que marcaba el pulso de la muerte. Dante se lanzó hacia el altar, barriéndose sobre el mármol con esfuerzo, mientras Elara regresaba desde el umbral del sótano con el instinto de una loba protegiendo su manada.
Llegaron a Isabella al mismo tiempo, jadeantes, rodeados por el humo que aún







