Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol de Milán se filtraba por los vitrales de la capilla privada, tiñendo el suelo de mármol con manchas rojas y azules que parecían charcos de sangre anticipada, y el olor a incienso era tan denso que resultaba asfixiante.
Elara caminaba por el pasillo central, sus pasos eran amortiguados por una alfombra de terciopelo. El vestido de seda blanca pesaba como una armadura de hierro, y su mejilla, aún







