La figura en el límite del bosque no se movió cuando Dante desenfundó. El metal de la Beretta brilló bajo la luna, un frío presagio de la violencia que el Príncipe Oscuro estaba listo para desatar sobre cualquiera que amenazara su santuario. Elara sintió que el aire se le quedaba atrapado en los pulmones, su pulso una marcha fúnebre contra sus oídos.
— Un paso más y te convertiré en parte del abono de este jardín — rugió Dante, su voz una vibración gutural que hizo que las hojas del sauce tembl