Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio de la mansión Leone no era paz, era el vacío que precede a un bombardeo. Dante se mantenía en pie junto a la cama, ajustando el cargador de su arma mientras el resplandor de su teléfono bañaba sus facciones endurecidas.
En Roma, el tablero acababa de saltar por los aires. Marco De Luca, moviéndose como una sombra entre los archivos polvorientos de los bufetes más antiguos de la capital, finalmente había clavado la daga







