Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl gran comedor de la mansión Leone no era un lugar para cenar, era un templo de ejecución. El aire apestaba a una mezcla nauseabunda de incienso litúrgico y miles de rosas blancas que adornaban las paredes, dándole al salón la atmósfera opresiva de un velatorio de lujo.
En el centro exacto, sobre una plataforma de mármol elevada, Vincenzo De Luca estaba encadenado. Sus costillas se marcaban con cada respiración agónica, y







